Vivamos el día de Pentecostés

9 06 2011

Me ha vuelto a ispirar mi querido amigo abordando el tema o el “Temita”.

Empezaré con una Lectura al azar; bien

 

 

 

 

 

 

 

Isaías 10, 1ss

¡Ay! los que decretan decretos inocuos, y los escribientes que escriben vejaciones, excluyendo del juicio a los débiles, atropellando el derecho de los pobres de mi pueblo, haciendo de las viudas su botín, y despojando a los huérfanos.

Pues ¿que hareis para el día de la cuenta y la devastación que lontananza viene? ¿a quien acudireis para pedir socorro?, ¿donde dejareis vuestros honores?…………..”

 

 

     Secuencia de Pentecostés

En esta maravillosa oración se relata todo lo que nos ha regalado el Señor enviando a su tercera persona, El Espíritu Santo.

 

 

 

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre, don, en tus dones espléndidos.

Fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo.

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas,

y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,

divina luz y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre

Si tu le faltas por dentro;

mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.

riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,

lava las manchas,

infunde calor de vida en el hielo,

doma al Espíritu indómito,

guía el que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.

Por tu bondad y tu gracia

dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse

y danos tu gozo eterno.

 

Maravilloso, sobran mis torpes palabras. Espero que lo encontréis.







La oración; el publicano y el pecador

23 10 2010

.

.

.

El evangelio de Lucas nos muestra dos actitudes ante la oración.

El cometario de Juán Crisóstomo vá mucho más allá, ésta homilia es tan buena y cómica que la publico con la seguridad de que os a a gustar y además os vais a reir, es genial, con lo misericordioso que es en sus homilías, en ésta sin embargo está completamente indignado con la actitud del fariseo.

La Paz séa con todos vosotros.

María

.

.

Domingo del Tiempo Ordinario : Lc 18,9-14

Lc 18:9 Y dijo también a unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban a los otros, esta parábola: Lc 18:10 Dos hombres subieron al templo a orar: el uno Fariseo, el otro publicano. Lc 18:11 El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; Lc 18:12 Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo. Lc 18:13 Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propició a mí pecador. Lc 18:14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.

Comentario del Evangelio por

San Juan Crisóstomo (hacia 345-407), presbítero en Antioquia, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia

Homilías sobre la conversión, nº 2

«¡Oh Dios, ten compasión de este pecador!»

Un fariseo y un publicano subieron al templo a orar. El fariseo comenzó enumerando todas sus cualidades, proclamando: «¡Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos y adúlteros; ni como ese publicano!» ¡Miserable, te atreves a juzgar la tierra entera! ¿Por qué te atreves a desanimar a tu prójimo? ¿No te basta la tierra entera que tienes necesidad de condenar a ese pubicano? Has acusado a todos los hombres sin excepción: «No soy como los demás hombres… ni como ese publicano; ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo». ¡Cuánta suficiencia en estas palabras! ¡Maldito!…

El publicano había comprendido muy bien estas palabras. Hubiera podido corregirlo de esta manera: ¿Quién eres tú que te atreves a proferir semejantes difamaciones contra mí? ¿Qué sabes tú de mi vida? Jamás has vivido en mi entorno, tú no eres uno de mis íntimos. ¿Por qué manifiestas tanto orgullo? Por otra parte, ¿quién puede dar testimonio de la realidad de tus buenas acciones? ¿Por qué te empeñas en hacer tu propio elogio, qué es lo que te incita a ensalzarte de esta manera?» Pero no, no hizo nada de eso –sino todo lo contrario- se prosternó diciendo: «¡Oh Dios ten compasión de este pecador!» Y por haber dado pruebas de humildad, quedó justificado.

El fariseo se marchó del Templo sin recibir ninguna absolución, mas el publicano se marchó con el corazón renovado por haber reencontrado la justicia… Sin embargo, no es que allí hubiera mucha humildad, en la medida en que este término se usa cuando se humilla uno que es noble; ahora bien, en el caso del publicano, no se trataba de humildad, sino de simple verdad, porque lo que decía era verdad.

.





Nada te turbe

17 10 2010

Nada te turbe, nada te espante todo se pasa,

Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza,

quien a Dios tiene nada le falta sólo Dios basta.”

Santa Teresa de Avila

Comentario autora blog

Este poema de Santa Teresa resume toda la acción que puede realizar Dios en una persona que ha confiado el Él.

“Nada te turbe, nada te espante todo se pasa”

¿que me puede turbar o descolocar a mi? invito a hacer una pequeña reflexión sobre ésto pues a cada persona le puede turbar o descolocar algo.

¿y el espanto? ¿que es lo que me dá tanto miedo?

“todo se pasa” es como el llanto de un bebé con protección y cuidados se pasa.

Cuando te sientes protegido y en manos de un ser amoroso como una madre, todo se pasa.

“Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza”

Dios no cambia, no se vá de tu lado porque vive dentro de tí, solo tienes que llamar, tienes que buscarlo ¿ que parece que no está, que no te oye? sí que te oye ten paciencia, la paciencia es algo que no podemos perder.

“quien a Dios tiene nada le falta, sólo Dios  basta”

¿cómo, como puedo tener a Dios? tenemos un libro perfecto para encontrarle “Las Sagradas escrituras” sí “La Biblia” escuchando e interiorizando la Palabra llegarás a Conocer a Dios y a tener la seguridad de que Él es tu Padre o Madre, es tu creador y te ama y además de todo ésto te dá todo lo que necesitas y no te dejará tirado nunca, ni siquiera y mucho menos en el sufrimiento y en la muerte.

Evangelio relacionado con las turbulencias

Texto del Evangelio (Mt 14,22-33): Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y

 se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: «¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».

 





Desierto “Los sonidos del silencio”

7 09 2010

Hoy me ha parecido bien introducir un comentario muy bello de Teresa de Calcuta sobre “el silencio del desierto”, este texto está insertado en “El evangelio del día” éste se puede buscar en cualquier buscador todos los días.
Hoy introduzco el Evangelio de hoy, el comentario sobre éste y un texto del profeta Oséas sobre el desierto, yo no soy quien para desvelar ni comentar antes de tiempo estos textos; mi intención es que vosotros conozcáis las escrituras y comentarios de cristianos con gran conocimiento de Dios y meditéis sobre ello, no se trata de hacer un curso de Teología ni mucho menos, más bien es vivencial; dijo el Centurión a Jesús “Una Palabra tuya bastará para sanarle” se refería a su siervo que estaba enfermísimo, fijáos si es importante que la hemos hecho nuestra: “Una Palabra tuya bastará para sanarme” por eso mi intención con este humilde blog y mis escasos conocimientos informáticos es que veáis en las Lecturas y los evangelios alguna relación con vuestras-nuestras vidas y llegar a conocer a Jesús de Nazaret que de antemano os digo “nunca os va a defraudar”

 

Evangelio según San Lucas 6,12-19.

En esos días, Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles:

Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé,

Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote,

Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón,

para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados;

y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

 

 

Comentario de Teresa de Calcuta

«Jesús subió a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios»

Los contemplativos y los ascetas de todos los tiempos, de todas las religiones, han buscado siempre a Dios en el silencio, la soledad de los desiertos, de los bosques, de los montes. Jesús mismo vivió cuarenta días en perfecta soledad, pasando largas horas hablando de corazón a corazón con el Padre, en el silencio de la noche.

También nosotros estamos llamados a retirarnos, de manera intermitente, en un profundo silencio, en la soledad con Dios. Estar solos con él, no con nuestros libros, nuestros pensamientos, nuestros recuerdos, sino en una perfecta desnudez interior: permanecer en su presencia –silencioso, vacío, inmóvil, en actitud de espera.

No podemos encontrar a Dios en medio del ruido, la agitación. Fijémonos en la naturaleza: los árboles, las flores, la hierba de los campos, crecen en silencio; las estrellas, la luna, el sol, se mueven en silencio. Lo esencial no es lo que podamos decir a Dios, sino lo que Él nos dice, y lo que dice a los otros a través nuestro. En el silencio Él nos escucha; en el silencio, habla a nuestras almas. En el silencio nos concede el privilegio de oír su voz:

Silencio de nuestros ojos.

Silencio de nuestros oídos.

Silencio de nuestras bocas.

Silencio de nuestros espíritus.

En el silencio del corazón,

Dios hablará.

Beata Teresa de Calcuta (¡910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad.

 

 No hay amor más grande

Esta es la verdadera intención del Señor cuando nos lleva al desierto contada por Oséas

“Por tanto, he aquí que yo la seduciré y la conduciré al desierto,

y le hablaré al corazón,

y le daré desde allí mismo sus viñas

y el propio valle de Akor, como puerta de esperanza;

y cantará allí como en los días de su juventud

y como el día en que salió del país de Egipto” (Os 2,16.17).





¿El paralítico soy yo?

21 08 2010

Este evangelio me sugiere que: El paralítico es una persona que ésta resignada a quedarse en la camilla toda  la vida, ¿lo habria pedido? quizá sí les pidió a sus cuatro amigos que le llevaran delante de Jesús.

Estas cuatro personas son gente de mucha Fé y el mismo Jesús lo reconoce, puesto que no había manera de entrar en esa casa, ni cortos ni perezosos abren un boquete en el tejado y con cuerdas lo bajan delante de Jesús; ahora os imaginais ¿que cara pondría Jesús al ver ésto? éste es el aspecto cómico de la historia.

El aspecto transcendente es que Jesús queda asombrado de la Fé de estos cuatro angeles, amigos, personas que rezan por tí, que se preocupan por tí hasta jugarse una buena denuncia por romper un tejado, éste es el aspecto solidario y humano de los compañero de camino……………….Continuará





Levantate y anda.

18 08 2010


Marcos 2,1-12

1Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa.

2Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra.

3Llegaron cuatro llevando un paralítico y, 4como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.

5Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico:

– Hijo, tus pecados quedan perdonados.

6Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:

– 7¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?

8Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:

– ¿Por qué pensáis eso? ¿9Qué es más fácil: decirle al paralítico “tus pecados quedan perdonados” o decirle “levántate, coge la camilla y echa a andar”? 10Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados -entonces, le dijo al paralítico- 11contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.

12Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:

– Nunca hemos visto una cosa igual.








A %d blogueros les gusta esto: